Un poco de nuestra historia

Historicamente el mundo del business siempre estuvo liderado por hombres, los puestos directivos, las toma de decisiones, gerenciamientos y los empresarios eran provenientes del sexo masculino. Afortunadamente, tengo la suerte de pertenecer a esta industria habiendo comenzado desde muy joven y siendo mujer: primero en el mundo emprendedor, y hoy ya desde un lugar más senior como “empresaria” y tengo muchos aprendizajes en este camino…

No fue fácil abrirse un lugar en un mundo que a simple vista parece de mujeres pero que está liderado por hombres (como es el caso de la industria cosmética). Al principio, sentíamos que no éramos capaces, que no teníamos la experiencia ni la autoridad en cierto modo para lograrlo. Eso no nos frenó, sino que nos empujó a adquirir herramientas, empoderarnos y salir en busca de lo que nos habíamos propuesto.

Acá vengo a derribar mitos: no te levantás un día y decís “quiero mi marca de make up”. La idea, el concepto, el desarrollo, la preparación lleva conocimientos, tiempo y estudio del mercado. Una idea que no es rentable en algún punto no sirve, no funciona. El estudio de mercado, la oportunidad de negocios, encontrar un nicho son la clave del éxito para que un proyecto sea eficiente.

Tenemos que dejar de idealizar el mundo del emprendedurismo: no es fácil, no es rápido, no es de un día para el otro… pero si se puede! La clave está en sentir pasión y amar realmente tu proyecto, tu idea/ empresa se transforma en un “hijo” que hay que cuidar, atender y ocuparse día a día para que en algún momento camine solo. 

Lo primero que hicimos fue conocer y trabajar con productos, servicios y todo lo relacionado al maquillaje. Durante años adquirimos el “know how” básico para decidir producir cosméticos; paralelamente estudiamos carreras universitarias, el oficio, indagamos en las las redes sociales, adquirimos conocimientos de marketing digital generales y comenzamos el arduo camino de producir.

Hay algunos factores indispensables que tuvimos que mantener en todo momento, como la perseverancia, las ganas de crecer  y el propio empoderamiento de pensar: “SI PODEMOS, VAMOS A LLEGAR”.  Las buenas ideas son importantes, pero no menos que la gestión de las mismas, saber rodearse de buenos equipos, personas y entender la propuesta de valor del proyecto o marca son claves para poder invertir energías, esfuerzos y recursos cuando estamos iniciando. 

MAZZ comenzó como un sueño de dos jóvenes hermanas en el living de casa, ¿cuántas chances había que ese sueño se concrete? Pocas. El camino que recorrimos, el apoyo y la aceptación de nuestra querida comunidad de #mazzlovers, las primeras personas que confiaron en nuestra marca como nuestros #mazzpoints (liderados por mujeres en su gran mayoría) apostaron por nosotras y confiaron en que MAZZ prometía mucho, con super imagen visual y productos megapigmentados. Creo que principalmente el apoyo de otras mujeres  (sin olvidarnos de todas las personas que creyeron en nosotras) de distintas áreas y mundos fueron claves para poder posicionarnos hoy como líderes y como “mujeres empresarias”. Es muy importante la visibilización del género femenino en puestos de decisión, liderazgo y poder. Debemos potenciarlos y ayudarnos a copar más porcentaje del mercado y saber que si podemos!

 

Agostina Mazza - Co-founder de MAZZ make up.